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sábado, 25 de marzo de 2017

Como afecta el consumo de lácteos y derivados para la diabetes


En este artículo vamos a analizar como incide el tomar leche y lácteos de procedencia animal en el desarrollo de diabetes.

La Academia Estadounidense de Pediatría en 1994 decidió alentar encarecidamente a las familias el no alimentar con leche de vaca a los niños con posibilidad de tener genéticamente  desarrollo de  la diabetes juvenil y su incidencia con el consumo de este lácteo o derivado durante al menos dos años, donde estudiaron y comprobaron que los niños con tendencia genética hacia la diabetes (haber tenido un familiar que haya parecido estos síntomas, tienen un índice de once a trece veces más alto en contraer diabetes juvenil (tipo1), que los niños que son alimentados con la leche del pecho maternal al menos durante tres meses.
La razón para hacer esta consideración es que en la leche de Vaca existen más de 100 antígenos, dentro de ella.
De acuerdo con un estudio realizado en 1999 y publicado por Outi Vaarala en la revista Diabetes, los investigadores encontraron hasta ocho veces el número de anticuerpos contra la proteína de la leche en los niños que consumían productos lácteos, quienes también contrajeron diabetes juvenil. [1]
Es Finlandia el  país que consume más  leche del mundo, a su vez  presenta el mayor índice per cápita de diabetes insulinodependiente tipo 1 del mundo. [2]
Se da la circunstancia científica ,que los anticuerpos para los antígenos de la leche reaccionan de forma cruzada con las células beta del páncreas, lo que produce inflamación, que a su vez destruye las células beta y cicatrización. Esto conlleva la consecuencia de bloqueo, y de producción de insulina, por parte de las células beta.
El New England Journal of Medicine en el año 1992 informó sobre un estudio realizado en Finlandia, en el que participaron niños de entre cuatro y doce años de edad. Los investigadores compararon los anticuerpos en estos niños con la ASB (albúmina de suero bovino). Cada uno de los 142 niños con diabetes juvenil mostró un recuento de anticuerpos mayor que 3,55, mientras que ninguno de los 79 sin diabetes presentó un recuento de anticuerpos de más de 3,55. La ausencia completa de superposición de anticuerpos en el suero de estas dos poblaciones llevó a realizar varios estudios muy útiles para comprender la relación entre el consumo de leche de vaca y la incidencia de la diabetes juvenil.
Se realizó un estudio en Chile donde se encontró que los niños genéticamente susceptibles de padecer la enfermedad que fueron destetados demasiado temprano (antes de los tres meses de edad) y alimentados con leche de vaca tenían un factor de riesgo de padecer diabetes juvenil 13,1 veces mayor que los niños sin herencia genética o que consumieron leche materna durante al menos tres meses.[3]
Así mismo se realizó otro estudio en Estados unidos de características similares y estudiando la misma simbología donde se apreció que los niños con genética de diabetes, que fueron destetados antes de los tres meses, comenzando a tomar leche de vaca presentaban una prevalencia 11,3 veces mayor de padecer diabetes tipo 1 que aquellos sin una tendencia genética y que consumieron leche materna durante al menos tres meses. La opinión estadística general es que cualquier dato que sea de tres a cuatro veces superior a la media constituye un hallazgo importante. [4]
Si se compara gráficamente el grado del consumo de leche desde el nacimiento hasta los catorce años de edad con el inicio de la diabetes tipo 1, podrá observarse la correlación entre el consumo de leche y la diabetes tipo 1. [5]
No es accidental que los niños japoneses, que presentan el más bajo consumo de leche, tengan 1/36 parte de la incidencia de diabetes tipo 1 de los niños finlandeses, que presentan el más alto consumo de leche.
Los resultados en conjunto indican claramente que la leche de vaca, en especial en los niños que son genéticamente susceptibles y que son destetados antes de tres meses, aumenta de manera importante el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1. El consumo de leche produce muchos otros problemas de salud, aparte del referente a la diabetes.
Alergias e intolerancia a la lactosa
La leche de vaca es la principal causa de alergias a alimentos entre bebés y niños, de acuerdo con la Asociación Gastroenterológica Estadounidense. [6] La mayoría de las personas empiezan a producir menos lactasa, la enzima que ayuda a digerir la leche, a una edad muy temprana, generalmente los dos años. Esta reducción puede causar intolerancia a la lactosa. [7] Millones de estadounidenses son intolerantes a la lactosa y se calcula que el 90% de origen asiático y el 75% de los nativos y afro estadounidense sufren este padecimiento, que puede producir inflamación, gases, calambres estomacales, vómitos, dolores de cabeza, sarpullidos y asma. [8] En varios estudios también se ha encontrado que el autismo y la esquizofrenia infantil podrían estar relacionados con la incapacidad del cuerpo para digerir la caseína, que es una proteína de la leche. Los síntomas de estas enfermedades disminuyeron o desaparecieron en el 80% de los niños que consumieron una dieta libre de lácteos. [9] En un estudio realizado en el Reino Unido se mostró que las personas que sufrían arritmia cardíaca, asma, dolores de cabeza, fatiga y problemas digestivos «mostraron mejoras notables y a menudo completas en su salud después de eliminar la leche de su alimentación». [10]
Osteoporosis
En un importante estudio en el que participaron más de 75.000 enfermeras estadounidenses llevado a cabo por  Walter Willett, presidente del  Departamento de Alimentación de la Facultad de Salud Pública de Harvard, se pudo saber que las mujeres con mayor consumo de calcio procedente de productos lácteos, padecían más fracturas que aquellas que consumían menos leche.
Citando un estudio publicado en 1980 en la revista Clinical Orthopedics and Related Research, Mark Hegsted, de la Universidad de Harvard, señala que en Estados Unidos y en los países escandinavos se consumen más productos lácteos que en cualquier otra parte del mundo, pero sus habitantes tienen los índices más altos de osteoporosis. [11] Como se indica en Conscious Eating y en American Journal of Clinical Nutrition, existe un problema de exceso de proteínas en la alimentación. Este exceso de proteínas de origen animal produce acidez y un alto contenido de fósforo que extrae el calcio de los huesos, una razón más que comprensible  de por qué las personas que consumen más lácteos tienen los índices más altos de osteoporosis. En un estudio publicado en 1985 en The American Journal of Clinical Condition se sugiere que los productos lácteos no ofrecen ninguna protección contra la osteoporosis, probablemente debido al alto contenido de proteínas de la leche. [12] La conclusión es que la deficiencia de calcio no es una amenaza para cualquier persona que consuma alimentos preparados con ingredientes de origen exclusivamente vegetal. De hecho, el consumo inadecuado de calcio no parece ser un problema en absoluto. Una profunda evaluación del tema, realizada en 1976 en la revista Postgraduate Medical Journal reveló que la deficiencia de calcio provocada por cantidades insuficientes de este mineral en la alimentación es absolutamente desconocida en los seres humanos. [13]
Cáncer
Diversas  investigaciones llevadas a cabo  por  todo el mundo concluyen, dentro de  las categorías de cáncer, que el consumo de carne y lácteos se relaciona con índices más altos de los principales tipos de cáncer, como el de mama, de colon, de próstata, de páncreas, linfático y de ovarios. Las proteínas de origen vegetal, que ocupan un nivel más bajo en la cadena alimenticia, parecen tener una menor correlación con el cáncer. En The China Study (El estudio de China) se llegó a la conclusión de que las personas que consumían más alimentos de origen vegetal tenían mejor salud y presentaban los menores índices de enfermedades crónicas. Lo más importante es que estos investigadores descubrieron esto usando los resultados de otros investigadores y clínicos de todo el mundo, ya que se ha demostrado una y otra vez que la alimentación de origen exclusivamente vegetal revierte o previene las enfermedades crónicas que, según se cree, son activadas por un alto consumo de proteínas de origen animal. [14]

Hasta aquí el artículo que continuaremos más adelante, conforme vayamos obteniendo más datos, espero sea de su agrado.

Notas, Referencias:
[1] Vaarala, O., et al. «Cow’s milk formula feeding induces primary immunization to insulin in infants at genetic risk for Type-1 diabetes». Diabetes, 1999, 48: 1389-1394
[2] LaPorte, R. E., Tajima, N., Akerblom, H. K., et al. «Geographic differences in the risk of insulindependent diabetes mellitus: the importance of registries». Diabetes Care, 1985, 8 (suppl. 1): 101-107.
[3] Pérez-Bravo, F., Carrasco, E., Gutiérrez-López, et al. «Genetic predisposition and environmental factors leading to the development of insulin-dependent diabetes mellitus in Chilean children». J Mol Med, 1996, 74: 105-109.
[4] Kostraba, H. N., Cruickshanks, K. J., Lawler-Heavner, J., et al. «Early exposure to cow’s milk and solid foods in infancy, genetic predisposition, and risk of IDDM». Diabetes, 1993, 42: 288-295.
[5] LaPorte, Tajima, Akerblom, et al. “Geographic differences in the risk of insulin-dependent diabetes mellitus».
[6] «American Gastroenterological Association medical position statement: Guidelines for the evaluation of food allergies». Gastroenterology, 2001, 120: 1023-1025.
[7] National Digestive Diseases Information Clearinghouse. «Lactose intolerance». National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, marzo de 2003.
[8] Taylor, C. «Got milk (intolerance)? Digestive malady affects 30-50 million». The Clarion-Ledger, 1 de agosto de 2003.
[9] «Cow’s milk protein may play role in mental disorders». Reuters Health, 1 de abril de 1999.
[10] Carrell, S. «Milk causes serious illness for 7M Britons. Scientists say undetected lactose intolerance is to blame for chronic fatigue, arthritis and bowel problems». The Independent, 22 de junio de 2003.
[11] Lewinnek, G. E., Kelsey, J., White, A. A. III, et al. «The significance and a comparative analysis of the epidemiology of hip fractures». Clin Ortho Rel Res, 1980, 152: 35-43.
[12] Recker, R. R. y Heaney, R P. «The effect of milk supplements on calcium metabolism, bone metabolism and calcium balance». Am J Clin Nutr, 1985, 41: 254-263.
[13] Patterson, C. R. «Calcium requirements in man: A critical review». Postgraduate Medical Journal 54 (abril de 1978): 244-248.
[14] Campbell, T. C. The China Study. Dallas: Benbella Books, 2004, p. 7.

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